La Edad Dorada Donde todo comienza… y a veces se transforma.
En Consejo de Familia, exploramos la Edad Dorada, una etapa donde la longevidad, el patrimonio y la experiencia se entrelazan con las nuevas generaciones. Pasamos de la cuchara de plata a la cuna de oro, reconociendo que heredar no es solo recibir bienes, sino también sabiduría, tiempo y propósito.
La mesa —ahora dorada por los años— sigue siendo el punto de encuentro, pero también se convierte en el laboratorio donde se rediseñan las reglas:
La mesa de la familia.
La mesa de los propietarios.
La mesa de la gerencia.
Porque en la Edad Dorada no solo contamos los años; los habitamos con intención y liderazgo. Abrazamos un nuevo propósito de salida.
En el marco de la buena gobernanza, surge la propuesta de la "contractualizacion del derecho sucesorio" nos invita a pensar: ¿cómo transformamos una herencia que componga una empresa familiar?
¿Porqué le cargamos siempre a la 3era generacion una culpabilidad que no es justo?
Conoce a nuestro invitado: Marcelo Alejandro David
Consejo de Familia, el PODCAST donde hilamos fino los dilemas de las familias empresarias.
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Reunidos en Consejo de Familia, abrimos sesión. No dejemos cosas, dejemos gobernanza, nos recuerda una y otra vez el doctor Gonzalo Jiménez Seminario. Bueno, pues eso es más fácil decirlo que hacerlo, porque dejar gobernanza exige una fina hilatura de aspectos que muchas veces chocan con la ley, con esas reparticiones matemáticas y divisiones obligatorias que no siempre ayudan a cumplir ese mandato de dejar gobernanza y no cosas. La diplomatura en régimen jurídico y administración patrimonial de la empresa familiar, organizada por el IADEF y el Colegio de la Abogacía de La Plata, me llamó mucho la atención porque Porque era un programa que apuntaba directo a las inquietudes de quienes se encuentran cuesta arriba. Ese reto de planificar patrimonial y sucesoriamente para dejar gobernanza y no cosas. Y agradezco a Natalia por haberme referido con el director del programa a quien hoy damos la bienvenida. Gracias Marcelo por acompañarnos para hablar de algo en lo que coincidimos desde el principio. El mito de que la tercera generación destruye la empresa es solo eso. Un mito.
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¿Cómo te va Margaret? Buenas días desde Argentina. Sin dudas que es un mito y un injusto mito. Esto es, ¿por qué le cargamos siempre a la tercera generación una culpabilidad que me parece que no le es propia en su totalidad? Y acá hay situaciones que los ordenamientos jurídicos de Latinoamérica, sobre todo los que tienen origen continental romanista, son rehenes de un viejo atisbo sucesorio abigarrado, yo diría bastante vetuto, bastante estático, que en la mayoría de los países o no tiene o directamente hace caso omiso a la normativa de cómo transferimos una herencia que componga o tenga dentro de su composición patrimonial empresa o estructura empresarial y por qué no empresa familiar. Ese es uno de los capítulos que con Natalia y con el IADEF nosotros nos trazamos para profundizar y para empezar a tratar esto que es un movimiento que yo diría ya mundial que es la contractualización del derecho sucesorio. Empecemos en el marco de la buena gobernanza a entender que podemos pactar y que tenemos muchísimas herramientas para prevenir algo que es feo e inevitable. Y es que la muerte o la sucesión o el fallecimiento se lleve de alguna manera puesta, si se me permite la expresión, a la empresa familiar, a las organizaciones
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empresariales. ¿Qué señales tempranas solemos ignorar que después terminan partiendo la empresa en pedazos?
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Bueno, básicamente yo creo que la señal temprana es como decían los romanos, dies certus an insertus quando. Esto es, sé que va a ocurrir, pero no sé cuándo. Omitir hablar de la muerte y omitir tratar que la primera, la segunda o la generación que esté al mando pueda tener una situación de incapacidad, de divorcio y ¿por qué no de muerte? Es omitir básicamente un problema. Y esa es una alerta temprana. ¿Estoy dispuesto a omitir problemas? Bueno, está claro que después voy a tener que llorar sobre la leche derramada. Después tendré que hacerme cargo que el ordenamiento jurídico, lo que yo no pacté, me va a dividir por matemáticas y va a decir que todos los herederos tienen que ser socios y va a imponer de alguna forma dividir con un procedimiento que ya está demostrado que es vetusto, que es por medio de una legítima dura que asigna, reitero, por una situación aritmética y no por una situación de merecimientos, de gusto, de gana, o que aborde una problemática muy particular que es la empresa familiar. Dividir cuatro por otros no es dividir la participación en una empresa familiar en un proceso sucesor.
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La ley va a decir partan esa empresa en cuatro. ¿Cuál es la conversación?
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Yo creo que la conversación en la gobernanza nace concretamente de una frase o de una palabra, prevención. Mi ordenamiento jurídico, sea en Honduras, en Argentina, en Chile, en Brasil, en Panamá, mi ordenamiento jurídico. ¿Qué herramienta preventiva tiene? ¿Qué herramienta me permite a mí expresar mi voluntad como para poder disponer la mejor manera de habilitar el ingreso de la nuevas generaciones la transgeneracionalidad en la administración de la empresa y vos fíjate Margaret que tenemos ahí por lo menos en Argentina y en muchos países de Latinoamérica podemos ya empezar a trabajar los estatutos con cláusulas preventivas podemos trabajar los protocolos con cláusulas preventivas podemos tratar los pactos de herencia futura que en algunos países se empezaron a habilitar como también lo hace el derecho español y gran parte del derecho europeo vos fíjate que tenemos un montón de herramientas preventivas que lo único que hay que hacer es con conocerlas e invitarse a construirlas y a charlarlas en el marco del consenso de la familia.
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¿Y cómo se diseña los fideicomisos de trazabilidad
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sucesoria? Bueno, básicamente la mayoría de los países, la gran mayoría de los países latinoamericanos, abordaron al fideicomiso luego de que Panamá lo adecuó en primer término junto con México y ahí empezó a derramar en Argentina y en todos los países de Latinoamérica. Fíjate que el fideicomiso lo que hace es crear un patrimonio de afectación por separado, sea creando dominio o sea creando restricción de dominio dependiendo del país latinoamericano en el que nos encontremos. Entonces, si yo a un fideicomiso, que ya de por sí genera un patrimonio de protección separado del patrimonio del fundador o de la generación que está al mando de la compañía, ya ahí puedo disponer, remitir y conformar acciones. Esas acciones yo puedo decir que sean administradas y si en su caso a mí me pasara algo como puede ser la muerte el día de mañana, esa administración no se va a ver de alguna manera perjudicada, trabada o entorpecida por el fallecimiento. Ese fideicomiso va a seguir operativo más allá del fallecimiento del dueño originario de esas acciones y el fiduciario o como se denomina el administrador en el país que nos encontremos, va a ser quien va a cumplir la manda de administración de los beneficios y quien en su momento, al momento de extinguirse el fideicomiso, va a entregar las acciones. Pero fíjate que genera a esto no sólo la posibilidad de hacer una trazabilidad sucesoria, esto es de ingresar las generaciones siguientes, sino que además hace que la muerte frente a la administración de ese patrimonio accionario sea nada más que una anécdota. Esto es, no va a obturar la situación de tener que ingresar a un proceso sucesorio que muchas veces incluso se gobierna por unanimidad. Dicho de otro modo, al crear un fideicomiso de trazabilidad sucesoria, al menos en Argentina y respetando la normativa si yo respeto la legítima puedo no tener que pasar esas acciones, esa participación social por un proceso sucesorio. Esto es, puedo pactar la herencia futura en vida y sostener la operatoria de la empresa familiar sin que la muerte sea una situación casi te diría de enfermedad de estas empresas familiares.
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Y por eso tú lo favoreces o lo diferencias del testamento que tiene que esperar que haya el fallecimiento, que falte el heredante como le llama Leonardo Glickin,
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¿verdad? Bueno, eso es muy sustancial lo que estás tocando. El fideicomiso de trazabilidad sucesoria o de administración familiar nace desde el momento que se otorga. No necesita la muerte del fiduciante. Y esta es la diferencia sustancial entre un fideicomiso de trazabilidad y un fideicomiso testamentario. En el de trazabilidad yo no solo pregono mantener la empresa en marcha, permitir el ingreso ingreso de la nueva generación, sino que además lo que pregono es no tener que pasar por un proceso sucesorio. Eso, el fideicomiso testamentario clásico, como lo tomaron la mayoría de los países, hace que vos tengas que decantar en un proceso sucesorio y siempre un proceso sucesorio, además de ser trabado, vetusto y viejo, y me hago cargo de lo que digo, suele ser mucho más costoso. Suele plantear situaciones obstativas a continuar linealmente la administración de la empresa
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familiar. Marcelo, ¿y tú propones Es absolutamente
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correcto y por eso fíjate que dije una frase que no quiero que pase inadvertida, que es la contractualización del derecho sucesorio. Esto es habilitar la autonomía de la voluntad. Basta con la autonomía de la voluntad. del proceso sucesorio romanista pensado para el romano la lanza, su casita y probablemente su cultivo. Y empecemos a pensar que las empresas y las organizaciones empresariales no deben ser sometidas a un proceso sucesorio tan estanco, tan duro, tan matemático, tan aritmético. Yo tengo que habilitar la posibilidad, resguardando los derechos que sean de orden público en cada país, de que quien quiera disponer de su herencia tenga mayor autoridad autonomía de la voluntad, tenga mayor posibilidad de organizarla de una manera sana, de una manera económica y de una manera que habilite tratar a la muerte como un hecho más y no como algo que hoy de alguna manera está perjudicando seriamente, no solo a las empresas familiares, sino al aparato productivo. Vos fijate que en provincia de Buenos Aires, Argentina, los campos originariamente eran de muchas hectáreas, pero ¿qué pasó? Si vos a un campo de mil hectáreas le cambiaste cargás cinco sucesiones seguidas, lo más probable que termines con la frase que en algún momento también supimos referenciar con Natalia Christensen, del campo a la maceta. O sea, no solo dañaste a la empresa familiar, sino que dañaste el aparato productivo de toda una provincia por no advertir que la sucesión matemática puede llevarse de alguna manera una complicación hasta del propio aparato productivo de un país en lo que hace al negocio agrícola ganadero.
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¿Cuáles son los aliados clave y qué enemigos
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estructurales? El enemigo es estructural es hacer caso omiso a algo que sabemos que va a pasar, que es el fallecimiento de los fundadores o de la generación que está administrando la compañía. Los beneficios que tenemos es entender de que hay muchísimas herramientas preventivas, que la única manera de ejercer una gobernanza razonable es analizarlas, es ponerlas sobre la mesa, es entender cuánto tenemos de autonomía de la voluntad para habilitar que las nuevas generaciones continúen sin demasiado ruido lo que tiene que ver con la actividad de una empresa esa familia.
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Marcelo, muchas gracias por aterrizar un tema que a veces escondemos detrás de fórmulas y papeles. Nos quedamos con una idea, que no es la tercera generación, es el diseño, que si queremos continuidad no dejemos cosas, dejemos gobernanza, trazabilidad sucesoria, reglas claras y aliados a tiempo. Bueno, gracias también a Natalia Christensen por la inspiración académica y a ustedes por escucharnos.
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Bueno, muchas gracias Margaret y lo único que me quiere decir es prevención, prevención y prevención en la gobernanza y sobre todo frente a la trazabilidad sucesoria.
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Esto fue Consejo de Familia, el podcast donde hilamos fino los dilemas de las familias empresarias. Hoy conversamos con el doctor Marcelo David y con mucho más que tratar, cerramos sesión.